Un mundo feliz

Aldous Huxley

Novela 

Reseñado por Litteratum

 

Ubicada en Londres del siglo XXVI, la humanidad ha sacrificado sus libertades individuales por un bienestar colectivo. Condicionados desde una temprana infancia, las diferentes clases sociales son claramente definidas desde su concepción en donde la reproducción natural ha sido abolida. En esta nueva sociedad, el crecimiento de la población es controlado por el estado y limitado a un número estable. Los centros de condicionamiento aplican diversas técnicas para la reproducción dependiendo del status social. Así, los Alfa, representan el estrato superior, destinados a posiciones de liderazgo e influencia. Su proceso de desarrollo no es alterado como sucede con los estratos inferiores (Beta, Gama, Delta y Épsilon) cuyas facultades son artificialmente disminuidas mediante procesos químicos o condicionamiento. 

La base social, representada por los Épsilon, son gestados mediante la técnica de Podsnap, que permite una maduración simultánea ya que esta casta constituye la mayoría de la población, destinada a labores manuales y operativas. El condicionamiento al que cada estrato es sometido, permite que cada individuo acepte su condición social sin resentimientos ni envidia hacia otros grupos sociales evitando así, toda manifestación de descontento y creando una sociedad “feliz”. 

Por otra parte, el sentido de pertenencia a núcleos familiares o relaciones sentimentales, ha sido eficazmente erradicado mediante una cultura en la que el matrimonio es virtualmente inexistente y en la que el intercambio sexual es una práctica recreativa alentada desde una temprana edad. La felicidad de los ciudadanos es reforzada mediante el consumo del “soma”, un alucinógeno que es distribuido en dosis controladas por el estado y usado liberalmente en ceremonias que sustituyen a la práctica religiosa. 

En este contexto, Bernard es un Alfa plus cuya labor consiste en aplicar las técnicas de condicionamiento durante el sueño. Su baja estatura es objeto de burla entre sus compañeros, pues tal característica es propia de las castas inferiores. Bernard en efecto, ha expresado su deseo de ser diferente, lo cual es considerado sacrílego en una sociedad comunitaria. Por otra parte, Lenina es el prototipo de ciudadano feliz que se niega a cuestionar las normas establecidas y se halla a sus anchas con su status quo. Debido a sus repetidos encuentros con el mismo sujeto, la apertura sexual de Lenina es cuestionada, una situación que facilita indirectamente su encuentro con Bernard, quien la invita a pasar un fin de semana en Nuevo México. Allí subsiste una reserva de “salvajes”, cuya forma de vida es ajena a las costumbres del mundo feliz. 

Los salvajes aún practican el matrimonio y la religión entre otros rituales obsoletos. Allí conocen a John y Linda, cuyos rasgos físicos no corresponden al de los indios en la reservación. En efecto, Linda se extravió en un campamento 18 años atrás y tuvo a John en la reserva. Los cuatro regresan al “mundo feliz”, donde John, apodado “el salvaje” adquiere status de celebridad. La suerte de Bernard cambia súbitamente al convertirse en el descubridor del salvaje y para efectos prácticos, en el dueño de su agenda. Pero su buena fortuna vuelve a cambiar ante la reticencia de John para acoplarse a la moral del nuevo mundo. Las diferencias culturales son demasiado amplias y en muchos sentidos, opuestas. 

Así, aún cuando John siente una fuerte atracción hacia Lenina, se escandaliza ante su liberalidad sexual y termina por rechazarla. Ella, por su parte, supone que su deseo no es correspondido, pero cuando John la rechaza tras asegurar que la ama es incapaz de comprender su comportamiento. La frustración de John se incrementa con el fallecimiento de Linda, cuyo consumo excesivo de soma la conduce a su fin en la cama de un hospital. Tras una escena escandalosa en la que John arroja por la ventana la ración diaria de soma destinada a los trabajadores del hospital, huye de Londres y encuentra refugio en las inmediaciones de un faro. 

Reproduciendo un ritual indio de purificación, se autoflagela con el torso desnudo sin notar que unos trabajadores presenciaron casualmente el espectáculo. Pronto, los reporteros invaden el sitio y la cobertura del extraordinario ritual atrae a una multitud de curiosos. Al ver a Lenina entre la multitud, John se enfurece y la ataca con el látigo para continuar con su propio cuerpo. La experiencia del dolor causa una fascinación entre la multitud, quien comienza a imitar los movimientos de la flagelación en una espontánea orgía de soma y sexo cuyos detalles son cubiertos ampliamente por los medios. Al día siguiente, cuando una nueva multitud se aproxima para repetir la experiencia, encuentran que John se ha colgado en una habitación en lo alto del faro. 

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