Noa Noa

Paul Gaugin

Narración autobiográfica 

 

Paul Gauguin -todos lo sabemos- fue uno de los grandes pintores que en la segunda mitad del siglo pasado renovaron las artes plásticas. También conocemos su vida: Fatigado de la civilización europea, abandonó a los cuarenta años su próspera situación en París. Abandonó a su familia y abandonó su profesión de corredor de bolsa, para dedicarse a la pintura, libremente. Vivió una temporada como mendigo en Francia y luego de una breve estancia en Martinique, se desplazó a Tahití, en los Mares del Sur, donde en la naturaleza y en el color tropicales encontró la armonía: única ley -en su opinión- para la interpretación artística. Casi todo el material de "Noa-Noa" fue escrito en 1893, cuando, después de pasar dos años en Tahití, regresó a Francia. (Después, habría de pasar en Tahití los últimos ocho años de su vida y morir, en 1903, víctima de la lepra). El libro está consagrado a la maravillosa isla de los Mares del Sur, el paraíso tahitiano que al tomar contacto con los europeos, había entrado en decadencia. Gauguin había vivido esos dos años en estrecho contacto con la población indígena (incluso tenía una joven amante tahitiana)... Conocía las tradiciones del pueblo, sus costumbres, su historia que se fundía en el remoto pasado mitológico: y lamentaba la degeneración de una raza admirable que, con las nociones cristianas de pudor, piedad y pecado (que les inculcaban los misioneros franceses) ya conocía la angustia y el pesimismo. Y había adquirido la certeza de la propia muerte. En "Noa-Noa", Gauguin describe admirablemente esa condena que pesaba sobre el paganismo tahitiano. También resume sus impresiones de viaje, sus experiencias con el pueblo maori y su filosofía del arte -que tanto habría de influir en el posterior desarrollo de la pintura.

 Reseñado por editorial Premia.

Portada del libro Noa Noa de Paul Gaugin
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