Mazurca para dos muertos

Camilo José Cela

Novela 

 

Mazurca para dos muertos toma su título de un asesinato y una venganza, sucesos que no son sino dos puntos de referencia en el vasto hilo conductor de la obra que se erige en un extenso retablo de unas vidas señaladas por la sexualidad, la barbarie y la violencia física, bajo la recurrencia cíclica de temas que, como la lluvia o el eje del carro, aluden a la continuidad inmutable del tiempo. El soporte principal de la novela es el finísimo e infalible oído de Camilo José Cela, su sentido de la sonoridad (en lo armonioso tanto como en lo estridente y terrible) y de la rotunda música verbal, que impone cada pasaje como una realidad irrefutable en virtud de su contundencia expresiva. Sin prejuicio de las referencias cronológicas, el tiempo de la novela es circular y da vueltas sobre sí mismo, como para sugerir lo repetitivo de los actos humanos y en particular de la historia española, así como cierta magia fatalista y salmodiadora de lo galaico. La guerra civil, irrumpiendo en primer plano en el centro del libro, sitúa en una perspectiva histórica este recitativo de una maestría técnica y expresiva indeclinable, que llega al máximo refinamiento y a la magia tribal desde una estética que no elude enfrentarse a lo fatal o lo bárbaro. La impresión final es, más extremada que nunca, la habitual en Cela: el destino humano y más específicamente la superstición y zafiedad, la crueldad ciega e irracional, son irredimibles y, en este mundo casi predeterminado por un salvajismo elemental y telúrico, sin verdadera libertad individual, los seres indefensos o débiles son el "pobre animal herido y ahorquillado" del que hablaba Shakespeare a propósito de la condición humana. Obra maestra de su autor, Mazurca para dos muertos está llamada a ser un clásico mayor de la literatura de todos los tiempos en nuestra lengua. 

Reseñado por editorial Seix Barral.

Portada de la novela Mazurca para dos muertos de Camilo José Cela
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