Los hombres que no amaban a las mujeres

Stieg Larsson

Novela 

 

La revista sueca Millennium se encuentra en graves problemas financieros tras publicar una serie de artículos denunciando los sucios manejos financieros de Hans-Erik Wennerström, un poderoso empresario. Su autor es el periodista y co-fundador de Millennium Mikael Blomkvist, quien es sentenciado a cumplir 3 meses de prisión al perder la demanda por difamación que el empresario ha puesto en su contra. 

Lisbeth Salander es la investigadora estrella de una empresa especializada en seguridad. Con apenas 24 años de edad, posee un extraordinario talento para entender conceptos abstractos que aunado a su falta de escrúpulos para escudriñar ilegalmente las computadoras ajenas, la convierten en un recurso invaluable. Sin embargo, su talento pasa desapercibido para la mayoría gracias a su extravagante apariencia y conducta antisocial. Legalmente, se encuentra bajo el tutelaje de Holger Palmgren, un abogado que abusa sexualmente de ella, amenazándola con encerrarla en una institución si se atreve a denunciarlo. Salander graba a escondidas uno de estos abusos y empleando una pistola que emite descargas de 75,000 voltios consigue maniatarlo y tatuar sobre su pecho “Soy un cerdo sádico, un pervertido y un violador”. Amenazando con publicar el video, Salander consigue salirse con la suya. 

Las historias de Blomkvist y Salander convergen cuando el abogado de Henrik Vanger, el presidente de un consorcio familiar solicita información sobre el periodista en desgracia. El favorable reporte de Salander, permite que Blomkvist reciba un ofrecimiento para investigar la desaparición de Harriet, la sobrina de Henrik Vanger. Blomkvist acepta el caso cuando Vanger promete entregarle evidencia en contra de Wennerström, quien años atrás trabajó para la corporación Vanger. 

Blomkvist descubre que Salander intervino su ordenador para elaborar su reporte y en lugar de denunciarla, ofrece contratarla para ayudarlo en el caso Vanger. 

La desaparición de Harriet sucedió 36 años atrás y aunque nunca se halló el cuerpo, Henrik está convencido de que ha sido asesinada. La investigación recae principalmente sobre los miembros de la familia Vanger, algunos de los cuales se oponen abiertamente a la indagación. Ciertos episodios de la familia comienzan a salir a la luz, como afiliaciones a organizaciones ultraderechistas, problemas de alcoholismo y disputas de poder, pero nada importante en torno a la desaparición de Harriet. 

Gracias a un comentario casual de la hija de Blomkvist, la lista de nombres y números anotados en la biblia de Harriet son correctamente interpretados como referencias bíblicas del Levítico que aluden a castigos destinados a transgresores de la ley divina. Los nombres y la descripción de las penas coinciden con los nombres y circunstancias en que varias mujeres fueron asesinadas a lo largo de varias décadas. Eventualmente, la investigación revela que Gottfried, el padre de Harriet, no sólo abusó repetidamente de ella, sino que asesinó impunemente a las mujeres citadas en la biblia de Harriet. Gottfried ha involucrado a su hijo Martin tanto en los asesinatos como en las violaciones a Harriet, situación que la ha llevado al borde del suicidio. Finalmente, Gottfried perece ahogado cuando Harriet, lo golpea con un remo, pero su muerte no impide que Martin pretenda continuar abusando de ella. Ayudada por su prima, Anita Vanger, consigue escapar a Londres sin dejar rastro alguno. 

Martin comprende que Blomkvist sospecha de su involucramiento en los asesinatos y aprovechando una imprudente visita a su hogar consigue capturarlo. Golpeado y maniatado, Blomkvist es retenido en el sótano, lugar donde Martin tortura a sus víctimas antes de asesinarlas. A punto de morir estrangulado, Salander consigue rescatar al periodista empleando un palo de golf con el que golpea repetidamente a Martin. Aunque consigue escapar, el asesino fallece momentos después, cuando su auto choca de frente contra un camión. 

Blomkvist consigue rastrear el paradero de Harriet hasta un distante rancho ovejero en Australia y la convence de regresar a Suecia, donde se convierte en la sucesora de Henrik al frente de la corporación Vanger. 

Aunque la información proporcionada por Henrik sobre Wennerström revela que obtuvo beneficios personales derivados de una especulación financiera, resulta imposible emplear la información en su contra ya que los hechos sucedieron hace más de 30 años. 

Por iniciativa propia, Salander consigue intervenir el ordenador de Wennerström y obtener información detallada sobre numerosas operaciones ilegales como el tráfico de armas, lavado de dinero y prostitución infantil. Blomkvist emplea esta información para publicar un extenso reportaje de 46 páginas en Millennium en adición a un libro titulado “El banquero de la mafia”. Salander no sólo ha obtenido la información clave para el reportaje, sino que ha intervenido las cuentas secretas de Wennerström para extraer una importante suma de dinero. 

La publicación de Millennium provoca un escándalo que afecta a la bolsa sueca de valores y precipita la desaparición de Wennerström, quien es buscado por la policía internacional. Seis meses después, su cuerpo es hallado en un departamento en Marbella con tres heridas de bala en la cabeza. Este final ha sido el previsto por Salander, asumiendo que sin acceso a sus cuentas secretas, Wennerström será incapaz de cubrir ciertos adeudos en Colombia. 

Los hombres que no amaban a las mujeres es la primera novela de la llamada trilogía Millennium. Desafortunadamente, Larsson no pudo atestiguar el tremendo éxito de sus novelas pues cayó fulminado por un ataque al corazón poco antes de que el primer libro saliera a la venta. Independientemente del número de copias vendidas y de las cualidades narrativas de su novela, Larsson consigue desempolvar un género que tuvo sus días de gloria con Agatha Christie, Sherlock Holmes o Dashiell Hammett. Tal vez ahora nos venga a la mente el nombre de Stieg Larsson, cuyos lectores incluyen a los hombres que no amaban las novelas de misterio. 

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