Las brasas de una inocente. Vol. 1 La Encrucijada

Raquel Sánchez García

Fragmento 

Apenas se vislumbraba el camino. Era un sendero de tierra rodeado de campos de siembra, la única entrada desde la carretera principal de la que disponía el pueblo.

Su abuelo le había mandado ir a la cuneta de la carretera para recoger las nuevas herramientas que le traía Ray, el dueño de la ferretería de Chelmsford, un pueblo cercano a Great Leighs. Había recorrido el mismo trayecto en multitud de ocasiones. No era la primera vez que el viejo Sam le mandaba a hacer recados. Su camión se había estropeado hacía meses y, con la guerra, no había suficientes suministros ni dinero para repararlo. Las pocas monedas que tenían, las empleaban para comprar comida y semillas para plantar en la tierra, que era lo único que, de momento, les mantenía a flote en aquellos tiempos tan difíciles. Esta vez Sam hizo una excepción, necesitaba útiles de arado nuevos.

Iba caminando solo. No solía asustarse, pero había algo en el ambiente que le inquietaba. Había estado esperando durante horas y Ray no había aparecido. Mientras caminaba iba pensando que, seguramente, los militares le habían vuelto a cortar el paso. Últimamente merodeaban muy a menudo por ambos pueblos, y la mayoría de las veces cortaban la escasa circulación y las pocas vías que tenían de comunicación entre ellos.

Según avanzaba, la noche iba cayendo. Todo se volvió más oscuro. Menos mal que había cogido la linterna del cajón de la entrada. Presionó el interruptor de esta para encenderla, pero su intento fue en vano. La poca luz que el objeto le ofrecía, a los pocos segundos, se esfumó. Ahora sí que no veía nada. La luna estaba menguante y, en ese estado, no alumbraba mucho. Siguió caminando. Detrás de sí comenzó a oír unos pasos.

Lee el primer capítulo al complete en el blog Relatos Jamás Contados: http://relatosjamascontados.blogspot.com.es/2013/07/las-brasas-de-una-inocente-volumen-1-la.html