La metamorfosis

Franz Kafka

Novela

Reseñado por Litteratum 

 

Una mañana cualquiera, Gregorio Samsa, un joven vendedor de géneros, despierta transformado en un enorme insecto. El descubrimiento de esta extraña transformación parece no preocuparle tanto como la avanzada hora de la mañana. Gregorio es un vendedor viajero y tiene que tomar el tren de las 7:00 cuando el despertador marca las 6:45. El ancho de su cuerpo y la falta de control sobre las diminutas patas, dificulta enormemente abandonar la cama. Sus padres y hermana, preocupados ante la demora, lo llaman desde el otro lado de la puerta. Tras un esfuerzo descomunal, consigue balancear el cuerpo hasta rodarlo fuera de la cama. Para entonces, el jefe de Gregorio se ha sumado a su familia al otro lado de la puerta. Su aparente preocupación se convierte en indignación cuando las respuestas de Gregorio resultan inteligibles. Apoyándose sobre las patas, consigue dar vuelta a la llave con las mandíbulas y abrir la puerta apoyando la cabeza en el picaporte. El jefe retrocede lentamente hasta la escalera para emprender luego una veloz retirada. Su padre, empuñando un bastón y un periódico, lo azuza para que vuelva a su habitación ante la horrorizada mirada de su madre, quien ha volcado inadvertidamente la jarra del café. A partir de entonces, la hermana de Gregorio se encarga de su alimentación dos veces por día, así como de la limpieza de la habitación toda vez que la sirviente ha presentado su renuncia. 

La transformación trae consecuencias financieras a la familia. Tras la quiebra de su negocio, el padre de Gregorio había conservado sólo un pequeño capital. Desde entonces, los gastos se cubrían con el dinero aportado por Gregorio, quien esperaba poder financiar los estudios de su hermana en el conservatorio. Ahora las cosas han cambiado y a fin de preservar los ahorros para una emergencia, deberán buscar el sustento por otros medios. El padre, como ordenanza, la madre cociendo lencería para una tienda de modas y la hermana como vendedora. 

Mientras tanto, Gregorio ha descubierto su capacidad para caminar sobre las paredes y el techo. Asumiendo que los muebles de la habitación le resultan estorbosos, la hermana, asistida por su madre, decide sacar el mobiliario. Para Gregorio, los muebles son un referente de su condición humana, por lo que trata de impedir el desalojo de sus objetos más queridos. Abandonando su escondite, se coloca sobre un retrato en la pared, pero cuando la madre regresa a la habitación se siente desfallecer ante la vista del enorme insecto. El padre, quien ha regresado a la casa en ese momento, se enfurece por el desmayo de su mujer y persigue al desafortunado Gregorio con una dotación de manzanas. Utilizándolas como proyectiles, conseguir hundir una de ellas en el lomo del insecto. Su hermana y su madre, quien se ha recuperado del desmayo, se arrojan sobre el señor Samsa, suplicándole que le perdone la vida. 

El proyectil ha mermado su capacidad de movimiento, impidiéndole trepar por las paredes y obligándolo a trasladarse con gran lentitud de un lado a otro. Por las noches, la puerta de su habitación permanece abierta, permitiéndole observar a su familia congregada alrededor de la mesa. Las conversaciones giran a menudo en torno a las penurias financieras. Algunas joyas familiares han sido vendidas y se habla de mudarse a un sitio más pequeño. Con el tiempo, la hermana comienza a descuidar la alimentación de Gregorio así como la limpieza de su habitación. Su cuarto se convierte en una especie de bodega donde van a parar los muebles que ya no se ocupan. Uno de los dormitorios se ha rentado a tres inquilinos, muy exigentes en el orden y limpieza no sólo de su habitación, sino de toda la casa. Una noche que la hermana tocaba el violín, Gregorio es descubierto por uno de los inquilinos. El padre intenta tranquilizarlos, pero ellos declaran su indignación ante las condiciones repugnantes del inmueble y se marchan sin pagar. 

La familia cambia su actitud y se niegan a reconocer en ese bicho al joven vendedor. El mismo Gregorio comparte la convicción de desaparecer hasta que en efecto, la mujer de la limpieza encuentra el cuerpo sin vida cuando entra a la habitación. 

Los Samsa, aliviados con la noticia, deciden tomarse el día libre. Tomando el tranvía hacia las afueras de la ciudad, conversan sobre las perspectivas a futuro que no parecen tan malas ahora que los tres están empleados. El señor y la señora Samsa advierten que su hija se ha convertido en una hermosa mujer, lo cual parece confirmar sus optimismo hacia el futuro. Es hora de encontrarle un buen marido.  

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