La endemoniada de Santiago

José Raimundo Zisternas / Patricio Jara

Crónica 

 

El rescate de la "endemoniada" que enfrentó a la ciencia y la religión. Libro con edición y prólogo de Patricio Jara: Nació en Valparaíso en 1838. Huérfana a los pocos meses, se crió en el campo. Entró a un colegio de monjas y una noche, mientras rezaba, sintió un profundo miedo. Luego, soñó que peleaba con el Diablo y se levantó para agredir a sus compañeras. Años después, en su habitación de la calle Maestranza, era visitada por una rotativa de curiosos que querían conocer a la "endemoniada de Santiago". Para la Iglesia Católica, los extraños ataques de Carmen Marín eran obra del Diablo. De ahí su sobrenombre. En cambio, para la mayoría de los médicos, eran episodios de histeria explicables desde la ciencia. La mujer, con 19 años, se convirtió en el eslabón entre ambos campos, y en el primer hito de la siquiatría en Chile. Su historia pasó de boca en boca y sobre ella escribieron el siquiatra Armando Roa y Braulio Arenas. Ahora, el narrador y periodista Patricio Jara (1974, autor de "Prat" y "Quemar un pueblo") se interesó en ella para hacer una novela. Pero se encontró con un documento perfecto, que superó la ficción: el testimonio que el presbítero José Raimundo Zisternas, quien practicó el exorcismo a la joven, entregó al arzobispo Rafael Valentín Valdivieso. Jara decidió reeditarlo, incluyó notas de prensa de la época e hizo pequeños cambios formales. Zisternas, explica Jara en el libro, fue "el primero en brindarnos una de las crónicas más aterradoras que recuerde la historia de Chile". El presbítero siguió a la mujer por seis días, y con detalle narra cómo su cuerpo se contorsiona, su cara se desfigura hasta no parecer humana y sus cabellos se erizan. Dice que la mujer, estando en trance, entiende francés, inglés y latín, dice palabras vulgares, se azota la cabeza con rabia, percibe las cruces aunque estén escondidas y adquiere una fuerza que ni un grupo de hombres puede contrarrestar. Sólo obedece a los sacerdotes y sus ataques se calman al escuchar el Evangelio. Luego, su cuerpo vuelve a ser el de una dócil joven, sin dolor ni recuerdo alguno. Fue él quien convocó a una serie de médicos para que la observaran. Sus informes se incluyen en el testimonio para el arzobispo, y ahí aparecen frases como "Nada tiene de sobrenatural esta enfermedad". El presbítero a esas alturas era ofendido a través de la prensa. "Con mengua de su dignidad sacerdotal se han propuesto dar a la muchacha enferma en espectáculo", dijo el diario El Ferrocarril. En el exorcismo surgen diálogos como: "¿Por qué atormentas a la Carmen?", en la voz de Zisternas. "Para probar su paciencia... y también la tuya", responde ella, en trance. Y después de un rezo del presbítero, grita: "¡Bribón! No sabes con quién te estás metiendo". Tras éste, terminaron los ataques y comenzó la leyenda. "La historia de Carmen Marín puede leerse como una representación del Santiago de mediados del siglo 19", escribe Jara. "Una ciudad en desarrollo pero sin matices".

Reseñado por editorial Vergara.

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