Kafka en la orilla

Haruki Murakami

Novela

Reseñado por Litteratum 

 

Equipado con un encendedor, una navaja de bolsillo, una lámpara portátil, lentes oscuros, un poco de dinero y el teléfono celular de su padre, Kafka Tamura huye de casa en su natal Tokio. Ha planeado la huída durante largo tiempo a fin de ejecutarla precisamente el día de su cumpleaños número 15. Su destino es la isla de Shikoku. En el autobús, Kafka entabla conversación con Sakura, una joven que viaja al mismo sitio. 

Hacia el final de la segunda guerra mundial, un extraño incidente es investigado por las fuerzas de ocupación norteamericanas en Japón. Setsuko Okamochi, una joven maestra ha llevado a un grupo de 16 niños de excursión a lo alto de una colina. En el camino, un objeto metálico surca el cielo a gran altitud momentos antes de que los niños comiencen a colapsar. Sus cuerpos yacen en el suelo con ojos abiertos que se mueven lentamente de un lado a otro, como si observaran un lejano horizonte. Los niños son conducidos a un hospital donde recobran la conciencia por sí mismos. Ninguno puede recordar lo sucedido y las autoridades optan por mantener en secreto el incidente. Sólo Nakata ha sido incapaz de recuperar la conciencia. Trasladado a un hospital militar, saldrá por si mismo del coma en perfecto estado de salud, pero sin rastro alguno de memoria, ni siquiera su propio nombre. 

Tras hospedarse en un hotel, Kafka visita la biblioteca Komura, cuyos ejemplares fueron coleccionados originalmente por una importante familia de la región. Uno de sus descendientes, la señorita Saeko está ahora a cargo de la institución, asistida por Oshima, un joven bibliotecario. 

Nakata es ahora un hombre maduro que durante 37 años trabajó en una fábrica de muebles. Desde que la fábrica desapareció, recibe una modesta pensión y gana ocasionalmente algún dinero recuperando gatos perdidos. Nakata no puede leer ni escribir, pero su peculiar habilidad para hablar con los gatos facilita enormemente dicha tarea. 

Kafka se encuentra súbitamente en los alrededores de un santuario Shinto. Su camisa está manchada con sangre y no recuerda cómo ha llegado allí. Alarmado, contacta a  Sakura, quien le permite pasar la noche a su lado. Kafka confía los detalles de su experiencia a la joven, incluyendo el abandono de su madre, quien partió con su hermana mayor cuando Kafka tenía 4 años de edad. En este momento, su hermana tendrá unos 21 años, la edad aproximada de Sakura. 

Mediante las frecuentes visitas a la librería, Kafka inicia una relación amistosa con Oshima, quien le ofrece una posición como su ayudante. A cambio, podrá hospedarse en una de las habitaciones vacías de la biblioteca. Mientras tanto, deberá hospedarse en una apartada cabaña en el bosque construida por el hermano mayor del bibliotecario. Tras prevenirlo sobre lo fácil que sería extraviarse en el bosque, Oshima regresa a la ciudad. 

Las indagaciones de Nakata sobre el paradero de un gato perdido llamado Goma lo conducen a un solar donde fue visto pocos días antes. En vez del gato, Nakata se encuentra con un enorme perro negro, quien le ordena seguirlo hasta un barrio residencial, donde conoce a un hombre alto y delgado que se identifica como Johnny Walker. El hombre muestra a Nakato las cabezas cercenadas de unos 20 felinos en el congelador y explica que los ha matado para obtener sus almas. Con ellas, podrá construir una flauta que al tocarla, le permitirá obtener una mayor cantidad de almas. El hombre confiesa estar cansado de matar gatos, pero no podrá detenerse a menos de que alguien lo ayude. Por tanto, ofrece liberar a Goma -el gato extraviado que se encuentra vivo en su poder- a cambio de que Nakata termine con su vida. Ante la perplejidad y negativa de Nakata, el hombre abre el pecho de un gato vivo para extirpar su corazón aún batiente y devorarlo. Tras separar la cabeza y acomodarla junto a las demás en el congelador, procede a repetir el procedimiento con una nueva víctima. El enfurecido Nakata apuñala a Johnnie Walker en el estómago rescatando así a los gatos que aún no han sido sacrificados. Intenta salir de la habitación, pero cae desvanecido en el sillón.

Oshima acude a la cabaña por Kafka y en el camino de regreso le cuenta algunos detalles sobre la historia de la señorita Saeko. Cuando era aún joven, sostuvo una apasionada relación sentimental con un joven perteneciente a la familia Komura. Cuando éste cumplió 18 años, continuó sus estudios en la ciudad mientras que ella aprendió a tocar el piano. Su nostalgia la impulsó a componer un poema que luego transformó en una canción titulada “Kafka en la orilla”. La grabación de un disco le permitió encontrarse con su amante en Tokio, pero éste murió accidentalmente al poco tiempo y la joven desapareció durante 25 años, al cabo de los cuales regresó a su ciudad natal para encargarse de la biblioteca. 

La habitación de Kafka es la que ocupaba el amante de Saeko antes de partir a la ciudad. El único objeto decorativo consiste en un pequeño cuadro al óleo de un niño a la orilla del mar. 

Nakata recupera el conocimiento en el solar. Goma y el otro gato se encuentran a su lado, pero sus maullidos son ahora incomprensibles. Tras devolver al gato con sus dueños, Nakata parte a la estación de policía para confesar su crimen. Sin embargo, el policía en turno lo toma por algún demente y lo manda de vuelta a casa. Antes de partir, Nakata pronostica una lluvia de peces para el día siguiente, cosa que en efecto sucede. Un día después, el cuerpo apuñalado de Koichi Tamura un famoso escultor es descubierto por la persona de limpieza. Kafka, el hijo adolescente de Tamura ha desaparecido.

Kafka se entera del asesinato de su padre en las noticias. Ha ocurrido en el mismo día en que apareció cerca del santuario con la ropa cubierta de sangre. Cuando aún era un niño, el padre de Kafka le dijo que algún día mataría a su padre y se acostaría con su madre y con su hermana. El recuerdo de esta aseveración, aunado al incidente del santuario lo hacen dudar sobre su posible involucramiento en los hechos. 

Impulsado por su experiencia con Johnnie Walker, Nakata emprende un viaje. No sabe a dónde dirigirse pero en algún momento siente que debe cruzar un puente. Hoshino, un camionero que ha conocido en la carretera le indica que Shikoku se encuentra al otro lado de un gran puente y accede a conducirlo hasta allí. 

La habitación de Kafka es visitada por la inmaterial figura de una joven que observa absorta el pequeño óleo por varios minutos antes de desaparecer. La experiencia se repite durante varias noches hasta que en una de ellas, la figura se acerca al lecho para yacer al lado de Kafka. El joven está convencido de que la joven y la señorita Saeki son la misma persona, especulando que puede tratarse de su propia madre.

Nakata siente que debe buscar una piedra de la que intuye sólo un diámetro aproximado. Hoshino se ha encariñado con su excéntrico pasajero y continúa ayudándolo. Cuando sale a caminar durante la noche conoce a un pintoresco personaje que se identifica y luce como el coronel Sanders, el de los pollos fritos. Extrañamente, asegura conocer el paradero de la piedra que Hoshino y Nakata están buscando. En efecto, conduce a Hoshino hasta un santuario donde encuentran una piedra redonda, del tamaño de un pastel de arroz. 

Nakata no sabe que hacer con la piedra, pero asegura que se trata de una especie de portal que él mismo cruzó cuando niño. La piedra ha incrementado considerablemente su peso y Hoshino debe emplear toda su fuerza para voltearla. Nakata asegura que de esta forma, han conseguido abrir el portal. 

La policía ha comenzado a sospechar una conexión entre Kafka y Nakata debido a que ambos desaparecieron del mismo barrio en Tokio y aparentemente ambos han huido a Takamatsu, en Shikoku. Kafka se oculta en la cabaña del bosque. Un sueño erótico lo sorprende durmiendo al lado de Sakura, despojándola de su ropa y penetrándola. Ella despierta en el sueño pidiéndole que se detenga. Ambos son hermanos, parte de la misma familia, pero Kafka se rehúsa pretendiendo asumir como propia la voluntad de ejecutar el destino que alguien más le ha reservado. 

El coronel Sanders alerta a Hoshino sobre las indagaciones de la policía y les indica que deben hospedarse en un departamento rentado por él. Nakata siente nuevamente el impulso de salir en busca de algo. Tras mucho deambular en un auto rentado, llegan por casualidad a la biblioteca Komuro donde se entrevista a solas con la señorita Saeki. Ella le entrega un documento que contiene sus memorias, pidiéndole que las destruya. Esa misma tarde, Oshima encuentra el cuerpo sin vida de Saeki en su oficina. 

Kafka encuentra a dos soldados que lo conducen por una vereda hasta un pueblo diminuto. Kafka es hospedado en una cabaña igual a la de Oshima y una joven de idéntica apariencia al fantasma que frecuenta la biblioteca procura sus alimentos. No tiene nombre. Nadie en el pueblo lo tiene. En este sitio el tiempo es irrelevante y la memoria no existe. Una tarde recibe la visita de la señorita Saeki aunque resulta difícil diferenciarla de la joven que ha estado cocinando para él. Desea advertirle que se marche de allí lo antes posible pues la entrada estará cerrada dentro de poco. Los soldados vuelven a guiarlo en el bosque y Kafka regresa a la cabaña de Oshima. 

Hoshino y Nakata vuelven al apartamento para cerrar el portal, pero al día siguiente, Nakata amanece muerto en la habitación. Hoshino asume que recibirá instrucciones del coronel Sanders, pero es un gato en la balaustrada quien lo aborda para confirmar que deberá regresar la piedra a su estado original y “matarlo” en el momento oportuno. El gato no puede explicar a qué se refiere, pero asegura que Hoshino lo sabrá en su momento. En efecto, poco después de las tres de la mañana, un sonido extraño comienza a sentirse en la habitación donde yace el cuerpo de Nakata. Un objeto largo y pálido está saliendo de su boca. Hoshino intenta atacarlo con un cuchillo, pero la hoja se hunde sobre la gelatinosa superficie sin dañarlo. La criatura mide casi un metro de longitud y carece de extremidades, salvo por una cola de salamandra. Hoshino decide emplear la piedra para aplastar a la criatura, pero su peso se ha multiplicado nuevamente. Con un gran esfuerzo, Hoshino consigue voltear la piedra y cerrar así el portal. La criatura ha detenido su marcha hacia la piedra buscando un sitio donde esconderse, pero Hoshino puede ahora cortarla fácilmente en pedacitos. 

Tras despedirse de Oshima y Sakura, Kafka decide volver a Tokio para finalizar sus estudios. La señorita Saeki ha dejado instrucciones de entregarle el pequeño óleo de su habitación. Durante su visita en el pueblo, ella misma le reveló que el niño del cuadro es Kafka y que ella estuvo presente cuando el artista lo pintó. Antes de partir a Tokio, “Kafka en la orilla” le fue obsequiado por su amante. 

Kafka en la orilla es una novela cuya ficción combina eficazmente lo real, lo mágico y lo fantástico. Su estilo permite introducir personajes tan extravagantes como Johnnie Walker, gatos parlantes y criaturas de otro mundo al lado de profundas reflexiones sobre la música y el tiempo sin caer en lo convencional ni lo ridículo. Por el contrario, la novela fluye agradablemente en las aguas de una originalidad que si bien converge por momentos con el realismo mágico, el surrealismo y la novela fantástica, ha conseguido trazar su propia voz narrativa. Murakami comparte este raro mérito con escasos escritores lo cual seguramente le valdrá una posición destacada en la historia de la literatura. 

 

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