Jerusalén

Selma Lagerlöf

Novela 

Reseñado por Litteratum

 

En la Suecia rural de finales del siglo XIX, Ingmar Inmarsson, un respetado miembro de la comunidad en Dalecarlia consigue salvar a tres niños que flotan a la deriva en las heladas aguas de un río. Sin embargo, el golpe que recibe en las costillas al atajar la plancha de tablas sueltas le provoca la muerte, dejando huérfano a su hijo, del mismo nombre, dos hijas que han emigrado a los Estados Unidos y Karin, la hija mayor, quien al lado de su marido, se encargará de la finca hasta que Ingmar alcance la edad adulta. Mientras tanto, es enviado a vivir con Storm, el maestro del pueblo, en cuyo hogar entablará una relación sentimental con su hija Gertrud. 

La comunidad de Dalecarlia vive un momento de fervor religioso y a pesar de haber logrado evadir la presencia de nuevas sectas durante largo tiempo, las discrepancias de los feligreses con respecto a la mejor forma de conducir su parroquia marcará el comienzo de una profunda división. Así, Storm, decide construir un nuevo templo, convencido de que el párroco es un predicador mediocre y que el sectarismo no tardará en llegar a la comunidad. Sin embargo, conduce su templo con la misma autoridad empleada en el aula fomentando la ruptura que deseaba evitar con su iniciativa.  

Por aquellos días, la hija emigrada de un aparcero se hallaba de visita en la comarca acompañada de su esposo, Johan Hellgum. Hellgum dirigía una comunidad religiosa en Chicago y no tardó en iniciar una pequeña secta que afirmaba poseer la única y auténtica doctrina cristiana: los hellgumianos. Las distinciones entre unas y otras perspectivas religiosas terminan por dividir a los miembros de la comarca, pues los hellgumianos se niegan a convivir con gente que consideran impía. En Chicago, la secta de Hellgum se ha unido a otro grupo de ideas similares que vivió en Jerusalén durante catorce años y planean retornar a dicha ciudad en compañía de la secta que han formado en Dalecarlia. Así, un grupo de 37 campesinos, incluyendo a Karin y su esposo, venden sus propiedades y emprenden el largo camino hacia la tierra prometida. Con tal de no perder la finca que ha pertenecido a su familia por generaciones, Ingmar rechaza a Gertrud y se compromete en matrimonio con Barbro, la hija menor del juez de distrito, quien ha adquirido la propiedad. Despechada, Gertrud se une a los hellgumianos y parte con ellos a Jerusalén. La comunidad vive aislada por los rumores que otros grupos religiosos esparcen en su contra. Algunos comerciantes se niegan a venderles sus productos y los Suecos, desacostumbrados al extremoso clima del medio Oriente, comienzan a sucumbir, abatidos por las enfermedades y el calor. Gertrud cae gravemente enferma y cuando Ingmar recibe la noticia, decide partir a Jerusalén, instigado por su propia esposa, quien se siente culpable de haberse interpuesto entre los dos. En Jerusalén, Ingmar se hace cargo del molino del pachá Baram, el arrendador del inmueble que habita la secta. Hasta entonces, la colonia ha rehusado percibir remuneración alguna por su trabajo, pero Ingmar, ajeno a los principios de la secta, consigue impulsar la prosperidad de sus paisanos emprendiendo la construcción de un canal de riego y arrendando parcelas y viñedos. Gertrud ha conseguido recuperar su salud, pero mantiene una fría actitud hacia Ingmar que se acentúa aún más cuando le devela la identidad de un derviche al que ella, en un momento de exaltación religiosa, ha confundido con Jesucristo. El afecto que los unía en Dalecarlia se ha enfriado permitiendo el inesperado nacimiento de una relación afectuosa entre Ingmar y Barbro, quien ha quedado embarazada poco antes de la partida de Ingmar.

Gertrud, por su parte, ha encontrado consuelo en Gabriel, otro de los Suecos emigrados. Tras un enfrentamiento con profanadores de tumbas, Ingmar recibe una herida en el ojo que amenaza con dejarlo ciego. El médico le advierte que deberá partir de Palestina en menos de dos semanas, pues el microbio que ha producido una infección se encuentra en el aire. Ingmar se niega a partir sin Gertrud y ella, ante la posibilidad de que pierda la vista, accede a su petición acompañada por Gabriel. Barbro, asumiendo una reconciliación entre Ingmar y Gertrud, ha mantenido en secreto el nacimiento de su hijo. Convencida de que una maldición causa el nacimiento de varones ciegos y retrasados mentales en su familia, está dispuesta a criar sola a su hijo y divorciarse de Ingmar para reparar el daño que ha causado en Gertrud. La confirmación del médico sobre la buena salud del niño y la unión de Gertrud con Gabriel la reconcilian finalmente con Ingmar. 

Selma Lagerlöf fue la primera mujer en recibir el premio Nobel de Literatura en 1909. Aunque la trama de Jerusalén corresponde a un hecho real, la elección del tema se relaciona con la infancia rural de Lagerlöf en Värmland cuya finca familiar pudo recuperar gracias a los ingresos obtenidos durante su extensa carrera literaria.  La narrativa de la novela corresponde a la sencillez de los campesinos Suecos que la protagonizan sin omitir las intrincadas historias de amor y desamor que finalmente se resuelven en un final feliz. Sin embargo, Lagerlöf consigue retratar fielmente la segregación de las comunidades religiosas que se sienten favorecidas por un orden superior. Desde una perspectiva no exenta de espiritualidad, pero admirablemente neutra, ofrece un vistazo íntimo a los engaños de la histeria colectiva y la interpretación de fenómenos comunes como señales divinas que encaminan a los creyentes en tal o cual dirección. 

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