Historia del doctor Johann Fausto

Anónimo siglo XVI

Novela 

Reseñado por Litteratum

 

Johannes Fausto nace en el seno de una familia de labradores y gracias al tutelaje de un acaudalado pariente, consigue ingresar a la universidad. Obtiene un doctorado en Teología, pero su insaciable curiosidad lo induce a transformarse en médico, astrólogo y matemático. Pretendiendo escrutar los misterios del cielo y de la tierra, conjura al demonio para satisfacer sus deseos. El espíritu que visita a Fausto no es el demonio en persona, sino Mefistófeles, quien está dispuesto a enseñarle la esencia misma de las cosas y someterse a su voluntad durante un periodo de 24 años. Al cabo de dicho plazo, Mefistófeles podrá disponer del cuerpo y alma de su protegido por toda la eternidad. 

Tras saciar su curiosidad sobre la caída de Luzbel y el estado de las cosas en el infierno, Fausto emprende la tarea de elaborar calendarios, cuyas predicciones resultan siempre ciertas gracias a la ayuda del espíritu. También viaja por diversas ciudades europeas y del medio oriente, donde se hace pasar por el profeta Mahoma ante el emperador de Turquía para holgarse con las mujeres de su palacio. En la corte de Carlos V invoca la presencia de Alejandro Magno y pasa el último año de su pacto infernal en concubinato con Elena de Troya. Conforme se acorta el plazo convenido, 

Fausto lamenta haberse apartado del buen camino, atormentado por las burlas de Mefistófeles. Su último día lo pasa en compañía de estudiantes a quienes confiesa el origen diabólico de sus artes mágicas. Tras convocarlos a evitar su ejemplo, les pide que lo acompañen durante la noche entera sin dejarse inquietar por lo que puedan escuchar y que ordenen la sepultura de su cadáver.  Sin poder conciliar el sueño, los estudiantes permanecen en una habitación contigua a la de Fausto y atestiguan los fuertes vientos que a la medianoche sacuden la casa, acompañados de silbidos que asemejan el siseo de serpientes venenosas. Horrorizados, escuchan los gritos de Fausto pidiendo auxilio, pero no se atreven a salir de la habitación. 

Al día siguiente, encuentran el dormitorio salpicado de sangre y el cerebro del doctor pegado a la pared, indicando que el demonio le ha dado muerte estrellándolo contra los muros. En la casa de Fausto, encuentran un manuscrito de su puño y letra, detallando los pormenores del pacto y sus experiencias al lado de Mefistófeles. Añadiendo el final que han podido atestiguar de cerca, conforman la historia completa del nigromante. 

La historia de Johannes Fausto fue una de las novedades en la feria del libro de Frankfurt en 1587. Está inspirada en un notable charlatán cuyos poderes mágicos y adivinatorios consiguieron despertar el interés de personajes como Martín Lutero y Francisco I de Francia. Según la introducción del impresor, Johann Spies, el documento le fue entregado por un amigo, aunque es posible que la autoría del libro se deba al propio Spies. La obra es también un producto del sincretismo renacentista donde la curiosidad por develar el funcionamiento de la naturaleza se explica mediante pintorescas elucubraciones, como el tamaño del cielo, que es “doce veces superior al de la Tierra” y el de las estrellas, que “pueden ser tan grandes como el imperio Romano”. En su búsqueda por el conocimiento, Fausto ha incursionado en los terrenos de la astrología, la medicina, la alquimia, las matemáticas y la teología. Con tal de satisfacer su curiosidad intelectual, está dispuesto a pactar con el demonio, pero una vez que ha llegado a tales extremos, su interés recae sobre los placeres mundanos y la comprensión de los ámbitos infernales y celestiales. Esta contradicción apunta hacia los intereses y motivaciones del autor, quien pretende ilustrar las consecuencias de inmiscuirse en los asuntos divinos. La historia de Fausto es una historia moral donde la curiosidad sobre dichos temas no sólo es reprobable, sino sacrílega. Así, Spies publica su libro “a guisa de admonición a toda la cristiandad”. 

A lo largo de la historia, diversos autores han retomado el Fausto para crear sus propias versiones, algunas de ellas tan memorables como la novela de Goethe, la de Mann o la versión operística de Gounod. 


blog comments powered by Disqus