El rodaballo

Günter Grass

Novela

 

En la desembocadura del Vístula, un buen día "de nubosidad variable", un pescador neolítico captura un rodaballo malencarado y estrábico. A cambio de la libertad, el extraño pez plano le promete ser su consejero y mentor a través de los siglos, en su eterna lucha contra la mujer. Se trata, en definitiva, de la conocida fábula de los hermanos Grimm "El pescador y su mujer", pero ahora el insaciable es el hombre, que no sabrá utilizar el poder que recibe.

La novela tiene nueve capítulos -los nueve meses del embarazo de la mujer de su autor- y son también nueve (o, según como se mire, once) sus protagonistas femeninas. ¡Pero qué protagonistas! Aya, la supernodriza primitiva, dotada de tres pechos rebosantes y siempre acogedora y tutelar; Vigga, valkiria malhumorada que erradicó la dulce hierba de los sueños, ganándose a pulso el título de "reina de las remolachas"; Mestuina, apasionada y medieval, excesivamente aficionada a la bebida y con tendencia a resolver sus problemas amorosos por métodos contundentes; la frígida Dorotea de Montovia, mística y bruja a la vez, que coleccionaba pústulas de leprosos y espesaba sus potajes cuaresmales con cenizas de ataúd; Margareta Rusch, más conocida por Greta la gorda, una inmensa abadesa que, con talante rabelaisiano, se reía descaradamente del Papa y de Lutero; Agnes Kurbiella, alelada y un tanto ausente, pero perfecta musa descalza de pintores y poetas; Amanda Woyke, cocinera de la servidumbre, capaz de codearse con Federico II y hasta de introducir la patata en Prusia; la romántica y siempre virgen Sophie Rotzoll, enamorada de un amor imposible, que por fin se decidió a intervenir en política mediante un guiso de setas venenosas; y Lena Stubbe, sencilla autora de un "Libro de cocina proletaria", que repartió sopas de beneficencia incansablemente hasta morir en un campo de concentración nazi. (Junto a ellas, Sibylle Miehlau, llamada "Billy", que quiso ser diferente y fue violada por lesbianas y gamberros un trágico Día del padre, y María Kuczorra, cantinera de los astilleros Lenin, cuyo novio murió de un balazo en el vientre cuando la huelga de los obreros polacos de 1970 y que, desde entonces, está como petrificada). 

Al lado de estas inolvidables figuras de mujer, los hombres -sucesivas reencarnaciones del narrador en distintos "tempotránsitos"- quedan muy mal parados, lo que debiera bastar para rechazar cualquier acusación de antifeminismo. Porque El rodaballo es también una sátira del movimiento feminista en sus aspectos más negativos; y una sabrosa historia de la cocina y la alimentación; y un constante homenaje a Danzig, la ciudad tan entrañablemente unida a Grass; y un minucioso análisis de la dificultad de amar y ser amado; y una parábola de la condición humana...

Gran literatura en medio de un verdadero festival lingüístico e inventivo. Un libro barroco que se puede abrir por cualquier parte, pero debe leerse más de una vez porque cada lectura descubre nuevas reservas de imaginación. Un libro divertido, desbordante, imprevisible, vital... Un libro de esos que parecían haber dejado de escribirse. 

Reseñado por editorial Alfaguara.

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