El Hobbit

J.R.R. Tolkien

Novela

Reseñado por Litteratum

 

En una apacible aldea habitan pequeños seres de grandes y velludos piés. Uno de ellos, Bilbo Baggins, ha prosperado considerablemente en la comunidad y disfruta de una vida tranquila hasta el día en que recibe la visita de Gandalf, un mago que requiere los servicios de un ladrón para participar en cierta aventura. Aunque Bilbo no desea en absoluto apartarse de los suyos, Gandalf aprovecha su invitación a tomar té al día siguiente para introducirlo a un grupo de enanos que inesperadamente aparecen ante su puerta. Los lidera Thorin, heredero al reino de la montaña solitaria, destruido por el dragón Smaug en tiempos de su abuelo. 

En aquellos tiempos de prosperidad, los enanos habían acumulado un importante tesoro en el interior de la montaña, ahora celosamente cuidado por el dragón. La expedición de Thorin tiene la finalidad de recuperar el tesoro perdido y eliminar al dragón para así reclamar su reino. A fin de llevar a buen término su plan, los enanos tienen necesidad de un ladrón y por algún oscuro motivo, Gandalf les ha hecho creer que Bilbo es la persona indicada. A su pesar, Bilbo se incorpora a la expedición internándose en el bosque, donde la mayor parte del grupo es atrapado por unos trolls que están dispuestos a engullirlos.

Gracias a la oportuna llegada de Gandalf y su ingeniosa estratagema para producir una pelea entre ellos, el grupo consigue recuperar su libertad. En la cueva de los trolls, el grupo encuentra comida y armas de las que se apoderan antes de continuar su marcha por el valle secreto de Rivendell. Más tarde, una tormenta los obliga a refugiarse en una caverna, donde son atrapados por una especie de duendes llamados trasgos. Bilbo consigue escapar y arrastrándose por un pasaje, encuentra casualmente un anillo. Tras guardarlo en el bolsillo sin darle mucha importancia, prosigue su camino a tientas hasta alcanzar las aguas de un lago. Allí habita Gollum, un ser pequeño de grandes ojos pálidos que cruza las aguas silenciosamente en su bote. Procurando medir a su oponente, Gollum propone una competencia de acertijos. Si él gana, devorará a Bilbo y si pierde, lo ayudará a encontrar la salida. Gollum es incapaz de adivinar lo que Bilbo porta en uno de sus bolsillos y accede de mala gana a guiarlo. Decide utilizar su más preciada posesión: un anillo que posee la cualidad de volver invisible a su portador, sólo para descubrir que lo ha perdido. Sospechando del hobbit, insiste en que le muestre lo que oculta en el bolsillo, pero Bilbo prefiere echar a correr de vuelta por el oscuro túnel que lo ha llevado hasta allí. El anillo se desliza en uno de sus dedos provocando que Gollum pase de largo sin percibirlo. Aprovechando su recién adquirida invisibilidad, Bilbo evade a Gollum de un salto y consigue atravesar la puerta hacia el exterior. En el bosque, encuentra nuevamente a Gandalf y los enanos, que han conseguido escapar. Asistidos por águilas que los portan entre sus poderosas garras, el grupo es transportado a un sitio seguro. De allí, obtienen hospedaje en casa de Beorn, quien les advierte no abandonar el sendero por ningún motivo. En este punto del viaje, Gandalf decide apartarse del grupo para atender otros asuntos. Tras varios días de camino y con las provisiones agotadas, los hambrientos viajeros perciben luz de fogatas en el bosque. Los elfos allí reunidos comen y beben alegremente, pero cuando el grupo se acerca, todo desaparece como por arte de magia. La escena se repite en repetidas ocasiones, apartándolos cada vez más del sendero. Durante la noche, son atacados por arañas gigantes, que enredan y cuelgan de las ramas a sus víctimas. Echando mano de su anillo, Bilbo rescata a los enanos, aunque eventualmente caen en manos de los elfos y conducidos a una prisión en su ciudad. Invisible, Bilbo encuentra un medio de escapar en el interior de barriles que los elfos utilizan para transportar mercancías río abajo. Los maltrechos enanos llegan así a Esgaroth, la ciudad del lago. Tras un breve descanso, la marcha continúa hasta alcanzar la montaña donde reposa el dragón. Ayudado por el anillo, Bilbo consigue apoderarse de una copa sin ser descubierto. Pero la alegría de los enanos al recuperar parte de su tesoro se ve pronto ensombrecida por la furia de Smaug, quien tras destruir la entrada que han empleado los enanos, ataca la ciudad de Esgaroth, creyendo que sus habitantes han participado en el hurto. La compañía aprovecha su ausencia para ingresar al salón del tesoro, donde Bilbo se apodera del Arkenstone, una gema codiciada por Thorin, también llamada “el corazón de la montaña”. 

Mientras tanto en Esgaroth, Bard, el capitán de los arqueros, consigue matar al dragón lanzando una flecha negra en su único punto vulnerable. Resentidos con los enanos por la destrucción de la ciudad, los hombres del lago sitian la montaña reclamando una parte del tesoro. Han obtenido el apoyo de los elfos mientras que Thorin ha conseguido el apoyo de su primo Dain en las montañas de hierro. La guerra parece inevitable. Bilbo consigue escabullirse al campamento enemigo para entrevistarse secretamente con Bard, a quien entrega el Arkenstone. En el campamento, descubre que Gandalf ha vuelto con noticias sobre un ejército de trasgos que se aproxima, provocando que sitiados y sitiadores se unan contra el enemigo común. Así inicia la batalla de los cinco ejércitos que parece inclinarse a favor de los trasgos hasta que la súbita llegada de las águilas y la muerte de Bolgo, el líder de los trasgos a manos de Bard, provocan la dispersión del ejército enemigo. Los enanos recuperan el Akenstone a cambio de una decimocuarta parte del tesoro y los combatientes parten en buenos términos. Bilbo obtiene también su recompensa y emprende el camino de vuelta a casa para ocuparse en escribir sus memorias. 

 

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