El guardián entre el centeno

J.D. Salinger

Novela 

Reseñado por Litteratum

 

Holden Caulfield es un adolescente que narra en primera persona los sucesos de su ordinaria existencia a partir de su expulsión en Pencey, un colegio privado. Sus padres aún no han recibido la noticia, así que Holden decide aprovechar sus últimos días hospedándose en un hotel de Nueva York. La expulsión del colegio es consecuencia de su bajo rendimiento académico y Holden asume con indiferencia la interrupción de sus estudios. 

Antes de partir, ayuda a su compañero de habitación con la composición de un ensayo mientras éste acude a una cita con Jane Gallagher, una vecina de Holden que solía jugar a las damas inglesas con él. Su interés por Jane se refleja en las innumerables preguntas a su compañero sobre los detalles del encuentro antes y después de la cita, pero no consigue obtener mayores detalles. Holden percibe a su entorno y las personas que lo rodean con un cinismo crítico que divide a sus pensamientos y acciones en sentidos opuestos. Fraterniza con sus compañeros de dormitorio, pero los considera superficiales o estúpidos. Se despide amablemente de su anciano maestro de historia sintiendo lástima y repugnancia por su lamentable aspecto. 

En el tren de vuelta a la ciudad, conoce a una mujer cuyo hijo estudia en el mismo colegio. Holden no duda en presentarse con un nombre falso y exagerar las cualidades del compañero al que apenas conoce para sorpresa y felicidad de su madre. Tras registrarse en un hotelucho acude a un club nocturno en donde baila con unas desconocidas que apenas le prestan atención. Después, acude a otro club en donde se ve obligado a partir tras encontrarse con una conocida de su hermano mayor con la que no está dispuesto a socializar. 

De vuelta en el hotel, el ascensorista ofrece conseguirle una prostituta por 15 dólares la noche o cinco dólares por una acostada. Holden acepta, pero se acobarda cuando la prostituta llega a su habitación y comienza a desnudarse. Ambos discuten cuando ella intenta cobrarle 10 dólares en lugar de 5 y al poco tiempo regresa acompañada del ascensorista quien obtiene la cuota completa tras golpear a Holden en la boca del estómago. Holden abandona el hotel y guarda su equipaje en un depósito de la estación central. Luego de adquirir un disco para su hermana menor, se dirige a Central Park con la intención de hallarla allí, pues a menudo acude a patinar los Domingos. Sin suerte, Holden acude a un prometedor encuentro con Sally, una amiga a quien ha invitado al cine. El entusiasmo de Holden comienza a deteriorarse cuando Sally saluda a un muchacho en el receso de la función. Al salir del cine, deciden patinar en hielo y luego tomar algo en el bar contiguo a la pista. Holden, tras expresar su descontento con el colegio y los estudiantes, propone a Sally marcharse a Vermont, donde podrían vivir en una cabaña, vivir de sus ahorros y obtener algún empleo cuando esos recursos se agoten. 

Cuando sus planes son descartados por Sally como fantasiosos, la velada termina en los peores términos. Holden decide llamar a Carl Luce, quien era su consejero estudiantil en Whooton, un colegio en el que estudió antes de ingresar a Pencey. Carl accede a tomar una copa con Holden, pero se siente acosado por sus infantiles preguntas sobre los detalles de su vida sexual y parte al poco tiempo. Holden continúa bebiendo hasta emborracharse. Tras despertar a Sally con una llamada a la una de la mañana, camina hasta Central Park, donde accidentalmente tira el disco que había comprado para Phoebe, su hermana menor. Su depresión lo impulsa a fantasear sobre su prematura muerte y la forma en que sus familiares se comportarían durante su funeral. Holden reconoce que Phoebe se sentiría terriblemente mal si él muriese, así que decide escabullirse en la casa de sus padres para visitarla. Afortunadamente, sus padres han salido a una fiesta, lo cual les permite a los hermanos entablar una conversación a solas durante algún tiempo. Holden comparte con ella sus planes de escapar hacia un sitio lejano en donde podría conseguir empleo en un rancho. Phoebe intuye que Holden ha sido expulsado nuevamente del colegio y le reprocha que su problema es que no le gusta nada. Ante la negación de Holden, Phoebe le pide nombrar una sola cosa que le guste, sin que Holden pueda responder. Tras unos momentos de reflexión, recuerda el poema de Robert Burns “cuando un cuerpo encuentra a otro cuerpo saliendo del centeno”. Holden ha confundido el texto y reemplazado “encontrar” por “atrapar” pues fantasea con ser el único adulto entre un grupo de niños que juegan en un campo de centeno al borde de un risco. Su labor consistiría en atrapar a los que se acerquen peligrosamente a la orilla y convertirse así en el guardián del centeno. 

Holden solicita refugio por teléfono al Sr. Antolini, un antiguo profesor con el que ocasionalmente jugaba una partida de tenis. Tras acomodarlo en un sofá y sermonearlo brevemente sobre su situación actual, Holden cae profundamente dormido hasta que la mano de Antolini sobre su cabeza lo despierta abruptamente. Sintiéndose acosado sexualmente, parte a medio vestir del apartamento hacia la estación central, donde se encuentran sus maletas. Consigue dormir unas horas antes de comenzar a deambular por las calles, donde fantasea nuevamente que partirá hacia algún sitio lejano donde obtendrá empleo en alguna gasolinera. 

Deseando despedirse de Phoebe, se dirige a su colegio, para descubrir que su hermana ha empacado sus pertenencias en una maleta para acompañarlo. Ante la negativa de Holden, Phoebe se enfada y no vuelve a dirigirle la palabra hasta llegar a un parque donde Holden le compra boletos para subir al carrusel. Cuando empieza a llover, rompe a llorar, sintiéndose feliz en compañía de su hermana. Sus planes de partir quedan descartados y Holden acaba integrándose nuevamente a la vida familiar para comenzar un nuevo ciclo escolar en otro colegio. 

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