El cuento del Grial

Chrétien de Troyes

Novela

Reseñado por Litteratum

 

 

Tras perder a su marido y dos hijos por las armas, la madre de Perceval mantiene a su hijo aislado en una cabaña del bosque para preservarlo de todo contacto con la caballería. Pero Perceval queda deslumbrado por las armaduras de un grupo de caballeros que encuentra en el bosque. Interrogándolos, aprende que pertenecen a la corte del rey Artús y hacia allí se dirige para obtener sus armas ante la pesadumbre de su madre, quien cae desvanecida al verlo marchar. 

En su extrema simplicidad e ignorancia del mundo, Perceval ofende a una doncella al besarla por fuerza y robarle su anillo. Al llegar a la corte, el rey Artús le cuenta que el caballero Bermejo reclama sus tierras y Perceval pide al rey que le otorgue sus, granjeándose la burla del senescal Keu. Mientras el rey reprende a Keu, una hermosa doncella predice que Perceval se convertirá en el mejor caballero del mundo, lo cual irrita nuevamente al senescal, quien la abofetea. Perceval alcanza al caballero Bermejo y dispara una que le atraviesa el cerebro por uno de los ojos, matándolo en el acto. 

Tras apoderarse de sus armas continúa su camino hasta llegar al castillo de Gornemant de Goort, quien le enseña a usar las armas y lo nombra caballero. Percival decide regresar a casa para saber qué ha sucedido con su madre y consigue hospedaje en un castillo donde sus habitantes viven en condiciones precarias. Blancheflor, la doncella que lo habita le cuenta que han estado asediados por Anguingerón, un caballero al servicio de Clamadeu, quien pretende quedarse con castillo y doncella por igual. Perceval vence a Anguingerón en combate y tras resisitir un nuevo asalto al castillo, Clamadeau es también derrotado por Perceval. Ambos son enviados a la corte del rey Artús como prisioneros con un mensaje a la doncella que ha predicho su grandeza, prometiendo que vengará la afrenta recibida por Keu. 

Perceval continúa su camino, prometiendo a Blancheflor que regresará a su lado. Cuando un río le impide el paso encuentra a dos hombres pescando en una barca. Uno de ellos le ofrece hospedaje y así, Perceval conoce a un hombre entrecano que no puede valerse por sí mismo y que le obsequia una hermosa espada. Mientras conversan, un paje hace su aparición con una lanza de cuyo extremo brota una gota de sangre. Lo siguen otros pajes que portan candelabros de oro y una doncella que sostiene entre las manos un grial y otra que lleva un plato de plata. Perceval y su anfitrión se sientan a la mesa donde un baquete es servido. Los pajes con los extraños objetos vuelven a pasar, pero Perceval se abstiene de preguntar porqué sangra la lanza y a quién sirve el grial, recordando los consejos de Gornemant sobre evitar preguntas necias. 

A la mañana siguiente, se encuentra solo en el castillo y al salir a buscar a los pajes, el puente levadizo se levanta tras su paso. Nadie responde a su llamado y Perceval continúa su camino hasta encontrar a una doncella que se lamenta ante el cuerpo decapitado de un caballero. Por ella se entera que su huésped es el rey pescador, llamado así por hallar en esta actividad su única distracción tras haber sufrido una  herida de flecha que lo ha dejado tullido. Perceval le cuenta lo que ha atestiguado en el castillo y ella le recrimina el que no haya preguntado sobre el grial, pues con ello habría podido restaurar la salud del rey y la posesión de sus dominios. Al preguntar su nombre, la doncella lo reconoce como su primo y le informa que su madre ha muerto, pero se niega a acompañarlo pues debe sepultar el cuerpo de su amigo. Perceval encuentra a otra doncella apenas cubierta por harapos y en lastimoso estado. Le pide que se marche lo antes posible, pues un caballero llamado el orgulloso de la Landa suele decapitar a los hombres que se le acercan. En efecto, el caballero en cuestión los sorprende conversando y antes de atacarlo le cuenta que su comportamiento obedece a la traición de la doncella, quien permitió que un desconocido la besara y le quitara su anillo. Perceval confiesa que es él quien ha besado a la doncella y ambos se enfrascan en feroz batalla. La espada que le ha obsequiado en rey pesador se parte al golpear el yelmo del orgulloso quien termina por rendirse. 

Más adelante, una oca herida ha dejado tres gotas de sangre sobre la nieva que Perceval se detiene a contemplar. Es interrumpido por Sagremor, quien le pide acompañarlo a la presencia del rey Artús, quien ha acampado cerca del lugar. Perceval en su ensimismamiento no responde y el ofendido Sagremor lo embiste con su lanza, pero es derrotado. Lo reemplaza Keu, quien recibe una embestida que le disloca el brazo cumpliendo así, su promesa de vengar a la doncella abofeteada. Finalmente, Gauvain, sobrino del rey, parte al encuentro de Perceval quien ha salido ya de su ensimismamiento y acompaña de buena gana al caballero ante la presencia del rey. Tras narrar algunas aventuras de Gauvain, la historia regresa a Perceval, quien después de cinco años en caballerías se ha apartado de su religión. Arrepentido, busca a un ermitaño quien resulta ser hermano de su madre. Éste le explica que el grial sirve al padre del rey pescador, quien durante los últimos doce años se ha alimentado de una hostia al día. La historia retoma las aventuras de Gauvain y se interrumpe a consecuencia del fallecimiento de Troyes en 1185. 

Distintos autores desarrollaron continuaciones en el siglo XII y XIII que procuraron explicar los misterios del grial. Yvain y Lancelot, obras anteriores del autor, fueron redactadas en forma simultánea por lo que es posible que las historias de Perceval y Gauvain hayan sido planificadas como obras independientes y que su aparición simultánea en el cuento del grial sea producto de hallar el borrador de ambas obras sobre la mesa de Troyes.

 

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