Confesiones de una máscara

Yukio Mishima

Novela

Reseñado por Litteratum 

 

En 1925, Kochan nace en el seno de una familia japonesa venida a menos desde que su abuelo renunció a su cargo como gobernador colonial. Sus recuerdos infantiles apuntan ya a cierta disposición homosexual, como su admiración por el joven que recoge los excrementos de las casas, el olor a sudor de los militares y la decepción de descubrir que el caballero medieval en uno de sus libros, es en realidad, Juana de Arco en atuendo de hombre. De los cuentos de hadas, prefiere a los príncipes sobre las princesas, particularmente los que terminan muertos. Esta preferencia encontrará un clímax a los 12 años de edad con el descubrimiento de una ilustración del San Sebastián de Guido Reni. Su primer enamoramiento será con Omi, un compañero de colegio pocos años mayor que él. Omi es admirado por su supuesta experiencia sexual con mujeres. Su corpulencia despierta una mezcla de envidia y vergüenza en Kochan quien siempre ha sido débil y enfermizo. Pero Omi es expulsado misteriosamente del colegio sin que nadie sepa los motivos. 

Kockan siente una fuerte atracción sexual ante la desnudez masculina, mientras que la femenina lo deja completamente indiferente. Sin embargo, procura ajustarse a las normas que parecen regir al resto de la sociedad y se esfuerza por entablar una relación amorosa con Sonoko, la hermana de un amigo del colegio. Evacuados a distintas localidades por los bombardeos aliados en la segunda guerra mundial, entablan una copiosa correspondencia. Por esos días, Kochan recibe la visita de Chako, la hija de un familiar distante, cuando éste yace en cama con temperatura. Sentándose a su lado, acerca su rostro al de Kochan, quien tiene los ojos cerrados, y lo besa en la boca. Esta experiencia sirve para reforzar la ilusión de “normalidad” en Kochan, quien finalmente ha logrado besar a una mujer. Sin embargo, evade un nuevo encuentro con ella, usando su relación con Sonoko como pretexto. Ahora se propone obsesivamente besar a Sonoko, esperando que con ello logre despertar una normalidad adormecida. Cuando esto ocurre y el beso de Sonoko le produce la misma indiferencia que el de Chako, comprende que se ha metido en un lío. Sonoko, aún joven e ingenua, está enamorada y espera una propuesta matrimonial. Su familia aprueba la relación y Kusano, el hermano de Sonoko y compañero de colegio de Kochan, le ha enviado una carta en donde solicita cordialmente una definición suya para formalizar las cosas entre ambas familias. Kochan responde que aún es muy pronto para pensar en matrimonio, esperando que su existencia termine en alguno de los bombardeos que han devastado al país. 

Poco después, la guerra llega a su fin y Kochan retoma sus estudios universitarios. A la edad de 22, el permanecer virgen no es considerado precisamente una virtud, así que acepta la invitación de un compañero que frecuenta los burdeles. Pero Kochan es incapaz de responder físicamente, incrementando así una humillación en la que se considera a sí mismo una criatura no-humana y patética, incapaz de interactuar socialmente. Con el tiempo, vuelve a encontrarse con Sonoko y su hermano, quienes lo tratan cordialmente sin guardar resentimiento. Kochan ha investigado sobre la homosexualidad y ha encontrado autores que la categorizan como un simple fenómeno biológico. Pero su situación emocional es más compleja que eso. Su deseo sexual es despertado por personas del mismo sexo, mientras que su afecto pertenece a Sonoko. Por ello, procura nuevos encuentros a solas con ella, quien a pesar de lo inapropiado de la situación, acepta. Aunque asegura hallarse satisfecha con su vida matrimonial, teme que sus encuentros con Kochan deriven en una situación complicada. Sonoko confiesa que a menudo se percibe a sí misma como una mala persona que no debería de pensar en nadie más que en su esposo. Durante su más reciente encuentro, Kochan la ignora momentáneamente ante la presencia de un musculoso joven y miente cuando Sonoko le pregunta si ha perdido ya su virginidad. En este y todos sus encuentros anteriores, el comportamiento de Kochan permanece intachable. 

De claros tintes autobiográficos, la novela de Mishima describe con gran maestría el descubrimiento de impulsos sexuales que aunados a la enfermiza salud y raquítica complexión física del narrador, lo excluyen cada vez más de una sociedad a la que desea pertenecer. Su publicación lo convirtió en una celebridad literaria cuando apenas contaba con 24 años de edad.  

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