Caspar Hauser

Jakob Wassermann

Novela 

Reseñado por Litteratum

 

Durante el primer tercio del siglo XIX, un joven de misteriosa procedencia es hallado en la Unschlittplatz en la ciudad de Nuremberg, portando una nota. El caso atrae la atracción inmediatamente, pues el sujeto apenas puede sostenerse en pie, parece incapaz de articular palabra y se asusta con los movimientos de su propio cuerpo. La nota, escrita en forma anónima, indica que el autor se ha hecho cargo del sujeto desde que fue abandonado en la puerta de su hogar. Asegura que nadie sabe de su existencia y que hasta entonces, nunca ha dado un paso afuera de la casa. 

Las autoridades lo colocan bajo vigilancia en la torre del castillo donde es visitado por diversas personalidades, entre ellas el profesor Daumer, cuyo interés por el extraño consigue reconstruir parte de su historia. Aparentemente, la existencia del sujeto había transcurrido en el interior de alguna habitación oscura, sin contacto alguno con el mundo exterior. Atado a un lecho de paja, su única compañía consistía en un caballito de madera. Tras muchos años de soledad, una figura se hizo presente en la habitación mostrándole cómo arrastrar al caballo por el suelo, a escribir el nombre de Caspar Hauser sobre el papel y repetir frases incomprensibles como “quiero ser un caballero como mi padre”. Al día siguiente, el visitante lo vistió y lo montó a horcajadas sobre su espalda. Le mostró la forma de caminar, cosa que Caspar hizo tambaleándose y lo condujo hasta el sitio donde fue hallado. Se convierte así en una atracción pública al grado que las constantes visitas lo hacen añorar su oscura celda. Por su parte, Daumer, quien ha logrado entablar una cordial relación con Caspar, obtiene autorización para hospedarlo en su hogar. Allí, comienza a inculcar los conceptos más fundamentales en la mente virgen del joven. Su perspectiva, carente de toda experiencia, lo induce a pensar que los niños son personas en exceso diminutas o que un objeto rodando se detiene porque está cansado. El maestro de religión que le han asignado, pasa grandes dificultades para explicar porqué Dios no desciende entre los hombres para informarles lo que ha mantenido en la oscuridad al tiempo que siente un gran horror por los crucifijos, creyéndolos personas reales martirizadas. 

Un día, un pedazo de papel es arrojado al interior de la casa con la siguiente nota: SE ADVIERTE A LA CASA, SE ADVIERTE AL SEÑOR Y AL FORASTERO. Las investigaciones sobre la nota no consiguen más que ensanchar el misterioso origen de Caspar a quienes algunos consideran de origen noble, mientras que otros lo creen un simple embaucador. Tiempo después, es atacado por un desconocido en casa de Daumer. Portando guantes y el rostro cubierto por un pañuelo, el sujeto descarga un golpe en la frente de Caspar quien tambaleándose, se refugia en el sótano. La herida no es grave, pero las complicaciones que la presencia de Caspar han traído a la apacible existencia de Daumer, facilitan que el joven sea transferido al hogar de los Behold. Los motivos de la señora Behold para recibir a Caspar se relacionan con su interés por destacar en sociedad mediante la posesión de un objeto interesante. Eventualmente, la permanencia de Caspar al lado de la señora Behold se vuelve intolerable y las autoridades acuerdan buscarle un nuevo hogar, esta vez bajo el tutelaje del barón von Tucher. Sin embargo, la excesiva rigidez del barón impide un acercamiento afectuoso entre ambos, situación que se complica con la aparición de lord Henry Stanhope, un distinguido noble inglés que pretende adoptar a Caspar. Su desenfrenado estilo de vida lo ha llevado a la ruina, transformándose en un aventurero que toma ventaja de su inteligencia y cualidades sociales. Contratado por medio de intermediarios, Stanhope recibe el encargo de alejar a Caspar de su país y hacerlo desaparecer. Von Tucher no opone resistencia a la adopción, pero la autoridad se niega a que salga del país y transfieren nuevamente a Caspar bajo el cuidado del profesor Quandt en Ansbach. La estancia en este nuevo hogar no es más afortunada que las anteriores, pues Quandt adopta una actitud inquisitiva hacia su huésped, asumiendo que Caspar ha conseguido engañar a todos. Stanhope ha partido nuevamente y Caspar entabla una cercana amistad con Clara von Kannawurf, hospedada en casa de los Imhoff, una familia notable de la ciudad. La señora von Kannawurf ofrece a Caspar vivir con ella en una propiedad que ha adquirido en Suiza, pero su ofrecimiento es rechazado sin mayores explicaciones. Al poco tiempo, llega la noticia del fallecimiento de Stanhope, quien estando de visita con un amigo en la costa Normanda, se ha ahorcado en su habitación. 

El mito sobre los orígenes nobles de Caspar parecen reforzarse cuando un extraño lo aborda en la calle tratándolo de príncipe y alteza. Tras besar su mano, asegura que es un emisario de su madre quien viene a buscarlo para llevarlo hasta ella. El día acordado, Caspar se encuentra con el desconocido quien le entrega una bolsita en cuyo interior, asegura, se encuentra la prueba entregada por su madre. Mientras Caspar se ocupa en revisar el contenido, el extraño hunde un objeto metálico en el pecho de Caspar y huye, abandonándolo en un sitio apartado. No obstante, consigue regresar a casa para ser examinado por el suspicaz Quandt, quien al notar que la herida no está sangrando, lo obliga a mostrarle el sitio donde ha ocurrido el incidente. El estado de Caspar le impide efectuar el recorrido y se desploma en el suelo. El pronóstico de su herida es grave y el doctor recomienda reposo absoluto, pero Caspar no consigue sobreponerse a las heridas y fallece a los pocos días. 

La obra de Wassermann es una versión novelada de una historia verídica. En tiempos modernos, el material genético hallado en una prenda suya produjo una alta concordancia con una descendiente de Carlos II, Gran Duque de Baden. También se ha especulado que pudo tratarse de un hijo ilegítimo de Napoleón Bonaparte. 

 

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