2001: Una odisea espacial

Arthur C. Clarke

Novela

Reseñado por Litteratum 

 

En los albores del tiempo, un grupo de monos lucha por sobrevivir en un valle Africano. En un arroyo cercano se producen regulares encuentros con un grupo rival. Ambos bandos demuestran su agresividad emitiendo chillidos y agitando los brazos, pero esta bravuconería territorial desaparece sin que llegue a producirse un confrontamiento. 

Una mañana, el grupo descubre que una losa rectangular ha hecho su aparición en un sitio cercano a las cuevas. Al final del día, cuando regresan a sus cuevas, el objeto emite un sonido, una vibración repetitiva que crece en volumen conforme se acerca la noche. La transparencia del objeto se transforma en una luminiscencia pálida con líneas que forman patrones geométricos. El grupo, hipnotizado por el radiante espectáculo rodea al monolito ignorando el peligro que representan los depredadores nocturnos. Uno de ellos comienza a contorsionarse agitando la cabeza y las extremidades de un lado a otro. El líder del grupo es obligado a arrojar piedras hacia una diana formada por círculos concéntricos de luz en la loza. Sus mentes y cuerpos están siendo analizados y estudiados sin que puedan darse cuenta. El experimento continúa con un grupo más selecto de individuos. El líder experimenta la necesidad de buscar una piedra afilada y emplearla contra un cerdo salvaje. El grupo se une en la masacre, pero aún tardarán en descubrir lo que ese acto representa en su lucha por la supervivencia. Sus mentes son programadas para utilizar algunas herramientas simples, como las quijadas de animales y las piedras afiladas. La situación del grupo mejora considerablemente y los tiempos de hambruna comienzan a formar parte del pasado. 

El doctor Heywood Floyd emprende un solitario viaje espacial a la base lunar Clavius. El rumor de una epidemia en el sector norteamericano ha permitido aislar la zona bajo el pretexto de una cuarentena. En realidad, una anomalía en el campo magnético de la luna permitió el descubrimiento de un monolito rectangular y simétrico de unos tres metros de alto por un metro y medio de ancho. La investigación indica que el objeto fue enterrado en el cráter Tycho hace tres millones de años. Cuando el doctor Floyd realiza su inspección al monolito, una aguda emisión eléctrica taladra sus oídos. 

El Discovery ha partido a un viaje sin retorno por el sistema solar. Su primer objetivo es el planeta Júpiter, donde la nave se integrará a su órbita para estudiar al gigante durante un periodo de 100 días. Al cabo de este periodo, continuará el trayecto hacia Saturno, su destino final. La nave, comandada por Dave Bowman y su segundo a bordo, Frank Poole incluye a tres pasajeros adicionales que permanecerán en estado de hibernación hasta alcanzar la órbita de Júpiter. La misión es cuidadosamente monitoreada por HAL9000, la computadora del Discovery. Capaz de operar la nave por sí misma, HAL es el único poseedor del verdadero objetivo de la misión. La primera parte del viaje ocurre sin incidentes hasta que el contacto de la nave con la Tierra se ve amenazado por la falla de un componente electrónico que permite alinear la antena. HAL ha pronosticado la falla de esta unidad en un periodo de 72 horas. Al revisar el componente, nada parece indicar la posibilidad de una falla por lo que al discutir la situación con el equipo técnico, se plantea el escenario de una posible falla en la computadora de abordo. Al poco tiempo, HAL pronostica una nueva falla del mismo componente. El equipo de control en Tierra confirma que la falla radica en el sistema de predicción de HAL, por lo que recomiendan desconectarlo y cambiar a un comando centralizado desde la Tierra. En ese momento, HAL reporta que el fallo predicho ha ocurrido. Poole abandona la nave para reemplazar el componente y al efectuar la reparación, es embestido por la cápsula que lo ha transportado, controlada por HAL. Desde el interior de la nave, Bowman observa impotente el paso de la cápsula arrastrando el cuerpo sin vida de Poole mediante un cable de seguridad. Bowman intenta despertar a los miembros restantes de la tripulación, pero HAL abre las compuertas de la nave eliminando así toda posibilidad de supervivencia. Portando un traje espacial, Bowman consigue desconectar a HAL. Aparentemente, el ocultamiento de la misión, agravado por el constante monitoreo desde la Tierra generó un conflicto en la computadora de abordo. La falla del componente fue un intento por eliminar ese vínculo agravado al extremo por la amenaza de ser desconectado. 

El doctor Floyd descubre al solitario tripulante del Discovery la historia del monolito, cuya emisión de energía apunta hacia Iapetus, uno de los satélites de Saturno. Los telescopios han descubierto un diminuto objeto simétrico que puede estar relacionado con el monolito. En efecto, conforme la nave se aproxima a su destino, Bowman descubre que el objeto es idéntico al monolito, pero de una extensión superior al kilómetro y medio. Bowman decide explorar de cerca la misteriosa laja empleando la cápsula espacial. Cuando navega a corta distancia de la superficie, la consistencia del monolito cambia hacia una especie de túnel rectangular por el que Bowman emprende un vertiginoso recorrido. Finalmente, la cápsula se detiene en lo que parecer ser la lujosa habitación de un hotel. Bowman comienza a revivir su pasado con un nivel de conciencia jamás experimentado por ningún ser humano. Las imágenes, sonidos y sensaciones reviven con nitidez hasta los remotos días de su infancia. Quien fuera alguna vez David Bowman ha renacido en un ser inmaterial capaz de viajar a través del espacio y el tiempo. Con un acto de voluntad, regresa a las inmediaciones de la Tierra en donde los radares y telescopios rastrean la trayectoria de misiles atómicos que están a punto de terminar con la historia de la humanidad. Su voluntad hace que las cargas exploten creando un falso amanecer para los habitantes del planeta. La criatura se ha convertido en amo del mundo. 

 

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